Cleandro Rossetti es un productor de la región de San Alberto, Alto Paraná, en donde desarrolla una agricultura sostenible. De familia muy humilde, tuvo una vida muy sacrificada, pero cargada de oportunidades para superarse. Tomó esos desafíos y logró posicionarse como un agricultor y consultor técnico exitoso que promueve un sistema de producción sostenible.

 

Hola, Cleandro. ¿Cómo estás? Gracias por recibirnos en tu establecimiento. Para arrancar, ¿podrías comentarnos más sobre tu vida y tu familia?

¡Hola, bienvenidos a mi lugar de trabajo! Soy de San Alberto, Alto Paraná, nacido en Paraguay e hijo de padres inmigrantes que vinieron de Brasil. Mi papá llegó en 1975 y mi mamá, en 1978; se conocieron en Paraguay y juntos construyeron una historia.

 

Mi papá vino de una familia de nueve hijos, de una pequeña propiedad rural en Brasil. En ese entonces tenían muchos problemas, hasta de comida, y la poca extensión de área para poder cultivar. Sembraban poroto, maíz, arroz, soja y tenían chanchos y vacas para sacar leche.

 

Por muchos problemas en la parte financiera mi papá con 20 años vino a Paraguay, prácticamente con su ropa puesta, y empezó su historia acá en el medio del monte, con muy poca escolaridad. Mi papá tenía solo el cuarto grado en Brasil, pero sí contaba con muchas ganas de producir y salir adelante.

 

No tenía ni una bicicleta, solo andaba a pie. Hacía un trayecto de 10 a 15 km para comprar alimentos y cuando llegó, por desinformación él pagaba alquiler en el monte para talar los árboles y plantar maíz, poroto y después vino la menta. Ganó un poco más de plata y pudo adquirir las primeras parcelas.

 

Mi papá consiguió comprar un alambique y de eso pudo generar un poco más de ingreso y con eso logró comprar su primera parcela, que fue de 2 hectáreas.

 

¿Cuándo le conoció a tu mamá?

Mi mamá llegó en 1978 a Paraguay y en ese entonces mi papá recién había dado la primera seña de su campo; se casaron y construyeron una familia con cuatro hijos y uno de ellos soy yo.

 

¿Cómo viviste la etapa escolar?

La etapa de la escuela para mí fue muy dura. Nosotros andábamos 2 km para agarrar un colectivo y muchas veces llegábamos sucios a la escuela porque enfrentamos barros y lluvias, pero sí tenía muchas ganas de aprender.

 

Tengo el sexto curso completo, pero gran par te de eso fue de mi esfuerzo propio y también lo que me inculcaba mi mamá. Sigo estudiando hasta ahora, sé que un día que no aprendo es un día que me fallo a mí mismo.

 

Para terminar mi sexto curso ya trabajaba en el campo y lo hice con mucho esfuerzo. No pude hacer un curso superior en una facultad, pero sí tengo la ingeniería práctica de estar buscando siempre conocimiento y aplicarlo.

 

No tengo ningún miedo de equivocarme en algo porque sé que de los errores también traigo mucho aprendizaje.

 

“No pude hacer un curso superior en una facultad, pero sí tengo la ingeniería práctica de estar buscando siempre conocimiento y aplicarlo”

¿Qué te dio la agricultura?

Después, con la necesidad de cambiar la historia de nuestra chacra, empecé cursos de labora torio que me abrieron una oportunidad y conseguí una beca para un curso de producción de soja en la Empresa Brasilera de Pesquisa y Desenvolvimiento (Embrapa) para aprender todo lo que hago hoy sobre las plantas de cobertura, ese sistema de incorporar los microorganismos, mantener un suelo cubierto.

 

Con mis ganas fui por más cursos profesionales con personas que estaban haciendo en la parte de teoría y práctica. Cuando uno ve y siente no hay cómo no querer aplicar en su campo.

 

De esa transición que fui haciendo en mi campo las personas empezaron a mirar el trabajo que hice. Si no compartimos el conocimiento, vamos a morir con ello y no va a valer de nada; me gusta pasar y ayudar al mayor número de personas para crear un sistema diferente.

 

Ahí empecé el trabajo de consultoría, atendiendo primero las propiedades de los vecinos y Dios es muy bueno conmigo porque pude llegar a prácticamente todos los puntos de Paraguay, Brasil y hasta países como Venezuela.

 

Me deja muy contento contar que podemos ayudar a mucha gente.

 

¿Siempre tuviste esa vocación de servicio?

Desde que nací, prácticamente. Cuando era niño ya ayudaba a mi papá y mamá.

 

En una propiedad rural los niños ya crecen con esa mentalidad de ayudar a los padres. Nosotros no hacíamos eso por obligación, sino por ver a los animales lindos y cuando se hacía el arroz, nosotros plantábamos para nuestro consumo.

 

Desde muy chico empecé a trabajar con mis padres. A los 10 a 12 años ya manejaba tractor, hacía la siembra con 16 años y estaba todo bajo mi responsabilidad.

 

¿Cuál es tu mayor logro?

Para un hijo de agricultor es tener su propia parcela. Administro de la mejor forma posible, pero con la seguridad de que todos los años puedo trabajar este campo, ir mejorando la fertilidad y la calidad de los alimentos que produce.

 

Yo tenía 20 años de edad, logré independizar me de la empresa familiar y empezar una historia. Para mí poder acceder a esta tierra fue un logro muy grande, quedé muy feliz.

 

Mi lema siempre fue no esperar que nadie me regale nada, voy a hacer por fruto de mi sudor.

 

 

“Para un hijo de agricultor es tener su propia parcela”

¿Cómo enfrentaron los mayores riesgos?

Buena parte de nuestra historia de vida fue ron riesgos asumidos que en el papel no podríamos asumir, pero con la convicción de que íbamos a lograr. Lo principal es mantener todo al día y si no podemos mantener al día, no estamos para huir de acá, estamos clavados en este suelo.

 

¿Qué principios tenés presentes?

Yo tengo principios claves en mi vida. El primer principio es la honestidad; tenemos que ser disciplinados y la perseverancia. Tenemos que creer y cuando creemos en algo está en nuestra cabeza y el universo conspira para que todo salga de la forma que soñamos y todo parte de un pensamiento, de un sueño, y evolucionar.

 

Todo depende de un trabajo duro, depende de una familia que te aporte mucha fuerza porque hay momentos difíciles en la vida y tratar de hacer que la Ley 80/20 esté presente: que el 20 % de tu tiempo quede con problemas y 80 % con victorias.

 

Tenemos que ser felices y estar con personas que tengan la misma línea de pensamiento.

 

Mensaje Final

Esta historia que estamos contando empecé solo y con muchas ganas. Yo carpía solo, yo agarraba un tractor a las 3 de la mañana y eso trabajé por lo menos por ocho años.

 

Con el pasar del tiempo fue creciendo nuestro emprendimiento y con la llegada de más emprendimientos necesitábamos muchas personas; les agradezco a mis colaboradores que llegaron y todos forman parte de mi historia.

 

Tenemos que ayudar en la parte social, generar más empleos, ser creativos y crear nuevos negocios.

 

La unidad básica y fundamental en la sociedad es la familia. La familia es lo que me sostiene. El agricultor es la persona que más ama la naturaleza, por eso cree y produce alimentos para alimentar no solo a nuestro entorno, sino a las grandes ciudades.

 

Nuestra mayor pasión es producir alimentos de forma sostenible con el menor impacto ambiental posible.

 

No hablemos mal de la clase que produce alimentos para alimentar. Cuántas veces necesitas de un abogado, de un médico o de un juez, pero del agricultor necesitás tres veces al día, tres veces.

 

FICHA PERSONAL

Cleandro Rossetti es un productor que vive la agricultura con mucha pasión. Tras superar duros momentos en su vida, promueve y aplica una agricultura sostenible. En esta edición de Revista Pro ductiva compartimos los aspectos de su vida que él mismo recordó en Productiva Life, la vida del productor como nunca te la contaron.

 

[Material publicado en el segmento Entrevista de la edición Nº 119 de setiembre de Revista Productiva, páginas 12 y 13]

[Foto icon-camera : Revista Productiva]