La producción de leche en el Chaco es cada vez más complicada, pero aun así existen experiencias exitosas de emprendimientos que con el uso de tecnología están logrando vencer las adversidades para producir este noble alimento para la humanidad.
Además de tener en cuenta la nutrición, la sanidad y la genética, el confort animal tiene preponderancia para apuntar a buenos niveles de producción de leche por día. En ese aspecto, el compost barn, la irrigación y la ventilación de los animales son técnicas que ayudan a mitigar el estrés calórico y permiten mantener en condiciones ideales a las vacas, para que estas puedan expresar el potencial productivo que poseen.
Durante la visita al establecimiento lechero Lluvia de Oro, ubicado en Filadelfia, Boquerón, Rodney Derksen, director de la unidad productiva, indicó que a las 4:00 inicia el ordeñe del primer bloque de los animales. Antes de eso, se mojan las vacas y después de las 09 del día estas vuelven a ducharse.
Posteriormente, los animales comen, descansan y al mediodía retornan al ordeñe. Mencionó que se establecieron cinco bloques para que los animales tengan tiempo de realizar una ducha a lo largo de la jornada.
“Las vacas están así en un ritmo de cada dos a tres horas porque si nosotros no logramos bajar el calor corporal de las vacas, ellas no se van al comedero; si queremos ordeñar tres veces por día y tener una buena producción, la vaca tiene que sentirse agradable, sin calor”, remarcó.
Señaló que la interrupción de ese ciclo, ya sea por falta de agua o energía eléctrica, representa una pérdida en la producción al día siguiente.
Precisó que la necesidad de agua de forma uniforme y constante le obligó a la empresa a establecer un sistema de captación del líquido para garantizar su disponibilidad.
“Donde está construido el tambo es medio arenoso y no podemos hacer tajamares grandes; tuvimos que hacer 8 hectáreas en un sistema de canaletas para que cuando llueva, entonces se acumule el agua en estas 8 hectáreas y ese líquido es el que entra en el tajamar grande, así únicamente podíamos lograr disponibilizar suficiente agua para una granja con 100 vacas en producción”, relató.
Inicios. El productor recordó que inició su producción de leche con dos vacas y con el paso del tiempo se fue ampliando el trabajo y mejorando el proyecto ganadero a pesar de las limitaciones de acceso de agua que presenta el Chaco. Actualmente, el promedio de producción es de 33 litros por vaca/día, con un plantel de 100 ejemplares ordeñados.
En la ocasión, Derksen refirió que el compost barn es utilizado hace cuatro años. Indicó que para la cama se usa la cáscara de maní, que se consigue de la Cooperativa Fernheim, y su recomendación es moverla dos veces por día.
“Tenemos que lograr que la vaca se vaya a tomar mucha agua, se sienta fresca, coma bien su comida y que después también se vaya a acostar”, subrayó.
Dijo que el empleo del compost barn ayudó a mejorar la calidad de la leche y en el manejo porque evita que las ubres de las vacas se ensucien con el barro.
A fin de lograr una mayor sostenibilidad del negocio, el establecimiento también opta por la agricultura para producir alimentos propios. Señaló que en un año con condiciones climáticas normales es posible producir suficiente comida.
La alimentación de las vacas es a base del ensilaje de maíz y suplementos como sorgo molido, burlanda, cascarilla de algodón y soja, dependiendo de la disponibilidad. Insistió en que no se provee ningún tipo de balanceado.
“Porque hay 100 vacas manejamos dos grupos, pero si hay más vacas, hacemos hasta tres grupos. Según la producción de las vacas, se divide en alta, media y baja producción, entonces una vez al mes hacemos toda la medición por vaca donde se anotan los litros y se mide una a la mañana, al mediodía y a la noche”, describió.
El productor chaqueño también comentó que busca vacas de un tamaño mediano, pero con pecho ancho, ya que debido al volumen de sus pulmones el animal puede respirar más tranquilo y estar relajado, además busca en su selección genética que los animales gocen de óptimas condiciones de patas y ubres.
En ese proceso de selección genética habló sobre la importancia de la adaptabilidad a la zona de producción. “Acá en la granja al final nos decidimos por solamente la genética americana, ya sea con semen para hacer la inseminación artificial y después algunas pasan al toro puro de pedigrí para hacer el repaso. Las vaquillas en la mayoría son siempre inseminadas con semen sexado”, destacó.
A su vez, resaltó que todas las vacas cuentan con registros y un árbol genealógico.
Si bien actualmente la lechería pasa por dificultades considerables, más aún en ambientes semiáridos como los del Chaco, expresó que es importante ser tenaces y tomar buenas decisiones. Lamentó que no hay nuevos productores de leche debido a que “no cierran los números”.
“Es un trabajo muy lindo y hacés plata también, pero tenés que tener un fanatismo”, puntualizó.
A pesar de las limitaciones por las condiciones climáticas, precisó que es fundamental la disponibilidad de recursos humanos comprometidos.
“Necesitamos más productores jóvenes de leche. Ojalá que algo pase con las cooperativas con nuevos planes de financiación o inclusive desde el Gobierno, pero sí o sí vamos a necesitar más productores de leche para que este sector siga funcionando”, enfatizó.
[Material publicado en el segmento Ganadería Productiva de la edición Nº 123 de enero de Revista Productiva, páginas 16 y 17]
[Foto : Revista Productiva]